*El Colegio Mexiquense publica el libro Del concepto a la medición. Estimación con R de la diversidad del grupo de población joven que ni estudia ni trabaja, que propone una clasificación para entender a cuatro grupos de las juventudes
La composición de la juventud que ni estudia ni trabaja es diversa por edad, sexo y las actividades que realizan, y se puede clasificar en buscadores/as, cuidadoras/es, desalentados/as e intencionales, de los cuales solo los dos últimos grupos entran en la categoría nini, que no deja de tener un sesgo y una carga discriminadora ni da cuenta de los detalles de cada caso.
El Colegio Mexiquense acaba de publicar el libro Del concepto a la medición. Estimación con R de la diversidad del grupo de población joven que ni estudia ni trabaja, en el que conjuntan sus saberes, experiencias y formaciones Emma Liliana Navarrete López, antropóloga y demógrafa, y José Antonio Cabrera Pereyra, economista y geógrafo económico, que son investigadores de la institución.
Los estudiosos concluyen que hay evidentes diferencias entre las y los jóvenes que reportan no estudiar ni trabajar, además que los efectos pandémicos afectaron sobre todo a ciertos grupos y su promedio de edad es mayor que el de quienes estudian o trabaja.
Asimismo, quienes tienen mayores rezagos y más vulnerabilidades pertenecen al grupo de desalentados (que no buscan ni estudiar ni trabajar después de haberlo intentado sin lograrlo), los cuales tienen una escolaridad baja, a la par de que existe una alta proporción de mujeres en el grupo cuidadoras/es, el cual merece especial atención, y la mayoría de los desalentados son varones.
Los investigadores subrayan que existe una diferencia significativa entre medias de escolaridad, por edad y sexo, con lo cual se corrobora que hablar de ninis, en específico, y de jóvenes entre 15 y 29 años en general, es hablar de una población con condiciones heterogéneas.
En la presentación de la obra -moderada por el investigador Sergio Padilla Oñate-en la Feria del Libro de las Universitarias y los Universitarios organizada por la UNAM, se destacó la complementación del trabajo de campo cualitativo, con entrevistas a jóvenes y la aplicación de un paquete estadístico poderoso y de libre acceso que permitió medir y contar a quienes están en la clasificación mencionada.
Fortino Vela Peón, profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana, comentó que el libro es novedoso por la manera en que conjunta el mercado laboral del grupo y la posibilidad de hacer el trabajo metodológico.
En referencia a la reciente sexta conferencia regional sobre población y desarrollo en la que se habló del impacto de la transición demográfica, el investigador dijo que el bono demográfico del que se habló desde los noventa del siglo pasado para el grupo de población joven como una ventana oportunidad no fue apoyado con políticas, y está por concluir no solo en México sino en América Latina, por el desplazamiento de las edades.
El comentarista detalló que en el libro se trabaja en dos tiempos: 2020 y 2023, entre los que hubo una leve mejoría en la escolaridad de los buscadores de trabajo, que pasó de 11.8 años a 12.0 años, y habló del uso de los datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo en el libro.
Vela Peón afirmó que, sin duda, la educación se ha erosionado y para los jóvenes, en especial, hay pocas oportunidades de entrar a un empleo decente no precarizado..

En su turno, Armando Trujillo Herrada, investigador por México comisionado a El Colegio Mexiquense, resaltó que en el libro se demuestra que el de los llamados ninis no es un grupo homogéneo, ni está caracterizado de manera general por el desinterés, la ociosidad y la pasividad.
Bajo una misma etiqueta se agrupan muchas trayectorias, aun cuando hay responsabilidad y formas de exclusión muy distintas, a la vez que los autores logran desplazar la mirada de «la juventud» a «las juventudes», y analizar las consecuencias analíticas para las trayectorias juveniles que están atravesadas por el origen social, el género, la escolaridad, la estructura familiar, las oportunidades del entorno y las condiciones del mercado laboral, para estudiar, trabajar o combinar ambas actividades.
Trujillo Herrada dijo que quedar temporalmente fuera de ellas no puede explicarse solo como resultado de decisiones individuales, por lo que el libro insiste en situar las trayectorias dentro de una estructura social que distribuye de una manera desigual los recursos y las oportunidades.
La relación escuela-trabajo es fundamental, y la secuencia lineal de estudiar y luego trabajar se da como una transición incierta, pues mayor escolaridad no garantiza un buen empleo ni ingreso, a lo que se suman el desempleo, la informalidad, la inestabilidad, la falta de prestaciones y la sobre educación.
José Antonio Cabrera Pereyra, coautor de la obra, habló de cómo nació el proyecto, con la doctora Navarrete López trabajando las categorías desde los cualitativo y el trabajo de campo, y él escalando las categorías a nivel estadístico, en el plano metodológico y aplicado, con el resultado de que el libro es también un manual útil para estudiantes e investigadores.
Comunicado de prensa 020/2026
Santa Cruz de los Patos, Zinacantepec, Estado de México, 9 de septiembre de 2026

