*En el coloquio organizado por El Colegio Mexiquense se logró una visión panorámica del periodo 1960-2018, con el análisis de personajes, grupos culturales, revistas y administraciones del gobierno estatal, sin cuyo apoyo, muchas veces variable, no se habrían alcanzado los logros editoriales
Cincuenta años de labor editorial fueron revisados por escritores y editores, desde las perspectivas -a veces concurrentes, a veces enfrentadas- de la sociedad civil, en particular los creadores, promotores y difusores culturales, y de las sucesivas administraciones del gobierno estatal en el periodo 1960-2018, en el coloquio «Proyectos editoriales en el Estado de México, segunda mitad del siglo XX y primera década del siglo XXI», en el cual subrayó que la entidad está ubicada en los primeros lugares en materia editorial y de difusión cultural.
Las posiciones oscilaron entre quienes destacaron los esfuerzos colectivos, con o sin apoyo oficial, pasando por la legitimidad del Centro Toluqueño de Escritores como entidad cultural, la defensa del infrarrealismo que inspiró al editor y escritor José Vicente Anaya en la UAEMéx en los ochenta, y la desventaja de las mujeres que dirigieron revistas de alta calidad en los sesenta, hasta la posición de quienes consideraron que los logros alcanzados en el periodo analizado fueron posibles por el apoyo oficial.
En el inicio del coloquio, Raymundo César Martínez García, presidente de El Colegio Mexiquense, entidad que organizó el encuentro, enmarcó el encuentro en el 40º aniversario de la institución y aseguró que la historia editorial del Estado de México es de esfuerzos colectivos, lo mismo de instituciones que apostaron por el libro como vehículo de conocimiento y de identidad, como de mujeres y hombres que hicieron posible que las ideas circularan más allá de las fronteras de lo inmediato.
Margarita Monroy hizo un recuento detallado del trabajo del grupo tunAstral en los tres periodos que ha cubierto, que incluyen los famosos «cafés literarios» y las colecciones de publicaciones y llega a la nueva etapa que está iniciando con el regreso a los encuentros presenciales en el Centro Tolzú sin descuidar las redes sociales y el esfuerzo por volver a publicar.
Por el Centro Toluqueño de Escritores -cuyo primer titular fue el añorado escritor Alejandro Ariceaga- habló Raúl López Camacho, quien se refirió al diferendo que se mantiene con el ayuntamiento de Toluca, pero vio con optimismo la posibilidad de una solución favorable al centro, que ha sido parte central de la vida cultural no solo de la capital del estado, sino de la entidad.
Por su parte, Grethel Domenech Hernández, investigadora de estancia posdoctoral Secihti en El Colegio Mexiquense, habló de las revistas El Rehilete, Pájaro Cascabel y El Corno Emplumado, que fueron posibles por las escritoras que participaron en ellas, como la querida poeta Carmen Rosenzweig, que fue muy cercana a la vida cultural de Toluca, y la también poeta Thelma Nava, de un grupo brillante que dio vida a esas publicaciones.
Un análisis minucioso y preciso fue el que hizo el investigador, historiador y ex cronistas de la UAEMéx Carlos Alfonso Ledezma Ibarra, quien abordó la producción editorial de la Máxima Casa de Estudios de la entidad en los ochenta y su relación con la investigación, e incluyó tanto la producción de libros como la de revistas.
En la segunda mesa, Walter René Molina, investigador de estancia posdoctoral Secihti en El Colegio Mexiquense y organizador del coloquio, recuperó la figura, obra y presencia señera de Gustavo G. Velázquez, más que como militante político, como un trabajador, muchas veces desde el anonimato, que fue parte importante de la vida editorial desde la Dirección de Patrimonio Cultural en el periodo en que Mario Colín Sánchez la encabezó, entre 1976 y 1981.
Con una defensa del movimiento infrarrealista, en el cual militaron el chileno Roberto Bolaño y el poeta Santiago Papasquiaro, entre otros escritores, y una postura crítica contra las figuras centrales de la cultura nacional y local de los setenta y ochenta, el poeta Sergio Ernesto Ríos, director de la revista Grafógrafxs de la UAEM, hizo el segundo rescate de la jornada al dedicar su ponencia a José Vicente Anaya, quien, según el ponente, hizo en su momento el trabajo editorial más abierto y plural que se ha hecho desde la Casa de Estudios.
El poeta, ensayista y editor Félix Suárez habló de esta última faceta de su trabajo tanto en el ayuntamiento de Toluca y en el Instituto Mexiquense de Cultura como en la UAEMéx y el CEAPE, aunque en contraste con la humildad con la que presentó esa labor, esta destaca como la más importante en la entidad a lo largo de tres décadas como resultado tanto del esfuerzo personal del creador como de los equipos que dirigió o de los que formó parte.
Rodrigo Sánchez Arce se concentró en la Biblioteca Mexiquense del Bicentenario y en el Fondo Editorial del Estado de México como los esfuerzos más relevantes de las administraciones estatales entre 2006 y 2018, y al igual que Félix Suárez, destacó que sin el apoyo de los gobiernos la entidad no tendría el liderazgo que ha logrado como editora, al tiempo que volvió a cuestionar que en el proyecto «El ecosistema del libro en el Estado de México. Hacia un observatorio de la lectura» se haya excluido la obra cumplida por el CEAPE.
La coordinadora de investigación de la Facultad de Humanidades de la UAEMéx, Ana Cecilia Montiel Ontiveros hizo un análisis del surgimiento de la Red de Bibliotecas Públicas del Estado de México, mientras que Evaristo Hernández Carmona, responsable del CRDI de El Colegio Mexiquense, cerró la jornada con una exposición precisa de lo que la biblioteca institucional ha logrado respecto de los proyectos editoriales.
Comunicado de prensa 017/2026
Santa Cruz de los Patos, Zinacantepec, Estado de México, 6 de agosto de 2026

